top of page
Image by Karl Joshua Bernal

¿Cuándo acudir a terapia? Una aproximación al malestar emocional y sus formas de abordaje

  • 21 abr
  • 2 min de lectura

¿Cuándo acudir a terapia?

¿Y a qué tipo de terapia?

No siempre es fácil saber cuándo acudir a terapia.

A veces no hay un motivo claro…

solo una sensación persistente de malestar,

situaciones que se repiten,

o algo que, aunque se intente entender,

no termina de tener sentido.


Actualmente existen distintos enfoques terapéuticos.

Algunos se centran en la conducta, otros en el

presente inmediato, en el cuerpo o en la experiencia emocional.


Sin embargo, no todos los procesos

terapéuticos trabajan de la misma manera, ni

apuntan a lo mismo.


Elegir un tipo de terapia no depende

únicamente del síntoma,

sino también de la forma en que cada persona

desea acercarse a lo que le ocurre.


Hay procesos más breves, orientados a resolver

situaciones específicas.

Y existen otros que proponen un trabajo

distinto: no solo aliviar el malestar, sino intentar

comprenderlo.


En la psicoterapia psicoanalítica, el interés no se

centra únicamente en lo evidente,

sino en aquello que no ha podido ser pensado,

en lo que se repite,

y en el sentido que puede ir tomando a lo largo

del proceso.


¿Cómo elegir?

Acercarse a un proceso terapéutico implica

también elegir a un profesional.


No siempre es sencillo saber cómo hacerlo.


En México, contar con una licenciatura en

psicología no implica necesariamente estar

preparado para ejercer como psicoterapeuta.

La formación clínica requiere un proceso

posterior de especialización, supervisión y

práctica constante.


Más allá de los títulos, es importante poder

preguntarse:

¿cómo trabaja esta persona?,

¿desde dónde escucha?,

¿qué tipo de espacio ofrece?


Elegir un terapeuta no es solo una

decisión técnica,

también implica algo de orden subjetivo:

la posibilidad de sentirse escuchado en un lugar

donde algo pueda empezar a decirse de otra manera.


¿Cuándo acudir a terapia?

No existe un momento único ni una

respuesta universal.


Cada persona se desplaza en distintas áreas de

su vida: relaciones, trabajo, familia, cuerpo.

Cuando algo comienza a generar un malestar

persistente o a interferir en alguna de ellas,

puede ser una señal.


A veces ese malestar se presenta de

forma clara:

ansiedad, insomnio, dificultades en las

relaciones, problemas alimenticios, irritabilidad

o conductas que generan conflicto.


Otras veces no es tan evidente.

Se experimenta más bien como una sensación

difusa de inquietud, vacío o desconexión.


En ocasiones, quienes rodean a la persona lo

perciben antes y lo señalan.

Y en otras, es el propio sujeto quien comienza a

notar que algo no está funcionando como antes.


También puede ocurrir que ese malestar se

intente ignorar.

Sin embargo, aquello que no logra pensarse,

con frecuencia encuentra otras formas de aparecer.


Iniciar un proceso terapéutico no tiene que ver

con la obligación,

sino con la posibilidad de querer comprender lo

que está ocurriendo.


A veces, ese primer movimiento no resuelve

de inmediato…

pero abre un espacio distinto:

el de poder empezar a darle un sentido a

aquello que, hasta entonces, solo se repetía.




Acudir a terapia

no siempre empieza con una respuesta,

sino con una pregunta...


psic. Claudia Escoto


Comentarios


Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Whatsapp
  • LinkedIn
  • Medio
Iniciar un proceso terapéutico no es únicamente resolver un problema.
Es abrir un espacio para encontrarse con aquello que no había tenido lugar 
  • LinkedIn
  • Whatsapp

EN DIVÁN

ENCUENTRO ANÁLITICO

PSICOTERAPIA PSICOANÁLITICA

POLANCO I TLALPAN I ONLINE

bottom of page